Cuando emprendas el regreso...
Cuando emprendas el regreso a Itaca,
Ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, de conocimiento.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al irritado Poseidón, no les temas;
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al feroz Poseidón, no lo encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los pone ante ti.
Ruega que el camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan
en tu ruta cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados y adquiere hermosas
mercancías, nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda clase de perfumes voluptuosos,
todos los perfumes que puedas;
visita muchas ciudades para aprender
más y más de sus sabios.
Ten siempre en tu mente a Itaca.
Llegar a ella es tu destino.
Pero no apresures de ninguna manera el viaje.
Mejor que dure muchos años,
y viejo ya ancles en la isla,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.
Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Pero ya no tiene nada para darte.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado.
Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
Ya habrás comprendido qué significan las Itacas.
Konstantino Kavafis
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