Lo que te enseña un invierno...


Una tarde en la que me encontraba más triste que un invierno, atrapé una hoja seca de un árbol, que caía balanceándose lentamente hacia mí... en un parque grande, de una ciudad mucho más grande y desconocida para mí.

Y llevé esa hojita conmigo, en mi bolsillo, tocándola suavemente para no romperla durante todo el vuelo de regreso al norte con la lentitud de un par de alas cansadas... para no olvidar el motivo de mi tristeza y hacer que el sur se resigne a morir.

Pero ayer, cuando la hojita cayó de entre las cosas que pensé enterrar en el pasado y en algunas cajas de mudanza.... volví a observarla de nuevo. Había perdido su color, pero se le veian más las venitas y todas esas ramificaciones... se habia convertido en una hermosa hoja transparente del ayer.Transparente y sutil.

Lo que me hizo pensar en aquella tristeza y el sur que un día quise dejar atrás. Pero así como esa hoja, el sur no ha muerto. Se ha transformado en mi corazón.

Sin invierno no hay primaveras que valorar. Y sin el sur, el norte no tiene sentido.


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