Lo que te enseña un camino...
Hoy estuve pensando acerca de mi vida. Estuve pensando en todo aquello qué es importante y en lo que no lo es.
No sé porqué existe este hábito de darle importancia a aquello que no es trascendente, y vamos olvidando voluntariamente lo que necesitamos para nuestra vida, lo que realmente necesitamos.
Con una rapidez asombrosa encontramos excusas para no hacer lo que deseamos hacer. Con una desfachatez increíble damos excusas (creíbles para todos menos para nosotros mismos) para justificarnos, ante la interrogante, casi siempre sin respuesta, de por qué hacemos cosas que no nos hacen felices, que no nos llenan, y que muchas veces, hasta nos destruyen.
Tenemos el valor de justificar nuestra cobardía. Pero no hacemos nada por ser valientes y cambiarlo todo, lograr lo que deseamos.
¿¿¿No es loco que tengamos valor para justificar pero no para cambiar???
Y así estoy yo… pensando en todas aquellas veces, que debí haber luchado por mis sueños y no lo hice… mintiéndome, diciéndome “es que quizás no hubiera resultado” “es que no tenía tiempo”, “es que es muy complicado”.
En los últimos años estuve demasiado ocupada tratando de hacer dinero para cubrir gastos de un mes, de un solo mes. Como mucha gente en el mundo entero. Estuve distraída creyendo que tenía que producir algo que volvería a disolverse al llegar el 30avo día. Distraída de lo más importante que fue: aprovechar el tiempo. Si hay algo que no se puede comprar es el tiempo…. Por más dinero que uno tenga, el tiempo que se va, no volverá.
Los niños no serán eternamente niños, ni sus sonrisas inocentes y sus ojos brillantes estarán siempre ahí. Un hijo no volverá a tener 12 años, solo lo hará una vez. Ese momento se disolverá en el tiempo igual que las espuma de las olas en el mar.
Una hija adolescente no estará siempre importunándote con las cosas que pide, ni con los cambios de un carácter que esta siempre alborotándolo todo. No siempre estará ahí con sus problemas ni con sus alegrías, ni con sus abrazos o sus indiferencias, propias de su edad. Un día, sacará las alas y se irá de nuestras vidas, a vivir la suya propia, como debe ser.
Un amigo no siempre estará al otro lado del teléfono escuchando nuestras quejas de la falta de tiempo, del dinero que no alcanza, de la familia que no nos entiende. Un día ese mismo tiempo (o su supuesta falta) que hoy nos sirve de excusa para no reunirnos, nos separará de nuestros amigos.
Esa persona tan importante que un día pareció en nuestra vida y nos amó, con nuestros errores y virtudes…. Un día quizás esté lejos, en tiempo o distancia. Y no habrá oportunidad de decirle lo que hubiéramos querido o de verla de nuevo… si hubiéramos tenido el valor de arriesgarnos, de entregarnos como somos.
Hoy, mirando una calle larga llena de palmeras, rodeada de casitas de mas de un siglo, en una noche de lluvia y neblina, mientras caminaba, sintiendo el agua resbalar por mi rostro, observando las lucecitas encendidas de sus faroles, pensé en esto.
Pensé que si no guardaba aquella imagen en mi mente, tal como una cámara capta un momento hermoso, la perdería para siempre.
Dejé de pensar en la cuentas, en recoger a los niños de la casa de su abuela, de la escuela que empezaba el lunes, del trabajo a medio terminar que tendría que poner al día el domingo… Dejé de pensar en eso, para observar algo que no volvería a repetirse igual: aquella noche bajo la lluvia con sus filas de palmeras y sus casitas antiguas y meterla en algún rincón de mi memoria, para que no se me escape nunca más.
Todo lo demás… todo lo que me preocupaba… dejó de tener sentido.
Y es que en verdad, eso era lo importante, ese momento de belleza simple y sorprendente que estuvo frente a mí de muchas formas, y nunca vi con detenimiento. Nunca lo vi, como era, hasta esa noche.
Me hizo pensar…me hizo preguntarme ¿qué es lo que realmente me importa?
¿Por qué vivimos así? Tan sumergidos en nuestros caminos circulares?.... porque no nos damos cuenta de que, el mundo no se acaba si te detienes a mirar a tu alrededor, de que no tienes que vivir tan de prisa.
No hay tiempo dice uno…¿ni siquiera para pararte a mirar la belleza del mundo que está ante ti, en una calle como muchas otras y escuchar lo que a vida te está diciendo?
¿De qué sirve correr todas las mañanas, apresurado a un trabajo que hace tiempo ya no te llena?... en lugar de buscar la profunda inclinación de nuestra alma que es la fuente de donde emana nuestro talento.
De qué sirve estar preocupado por las calificaciones de los hijos ...si no sabemos las preguntas que se hacen cuando están solos antes de dormir y que quisieran que les ayudáramos a responder. O las cosas que quisieran contarnos, pero uno está en el trabajo…no lo sé, podría ser esto o cualquier otra cosa, como lavar los platos o ver televisión, o estar colgado del internet rellenando vacios internos.
Los trabajos y los problemas van y vienen, siempre habrá algo que uno pueda hacer para vivir o para hundirse, pero los hijos, los amigos, las personas solo están de paso en nuestras vidas.
Y si nunca le dijimos a una persona que nos importaba tanto que la amamos, (por miedo, por orgullo, por lo que sea) quizás deberíamos cuestionarnos el orden de nuestras prioridades.
No hay bebés eternos… no se puede pretender que un hijo no crezca solo porque no disfrutamos su infancia cuando era su tiempo. Debes desear que crezca y se convierta en lo que él o ella deseen con todo su corazón, y eso, creo… solo se consigue si tienes bien abiertos los ojos en cada una de sus etapas. Pero ¿cómo vamos a desear que se vayan si su infancia se nos escapó sin darnos cuenta?
Este mundo siempre está cambiando, transformándose … nunca está quieto, nunca retrocede. Y si sabemos esto ¿por qué nos ocupamos tanto en vivir vidas rutinarias, intrascendentes y no vivimos lo que la vida realmente es? Transcurre el tiempo y lo que tenemos a veces, son solo imágenes hermosas pero muertas como las fotografías de papel.
Ese camino de las palmeras por el que iba, es como una fotografía hermosa en mi mente, pero con vida, no una imagen muerta. Recordare el sonido, el olor y los colores, los recordaré más allá del tiempo. Porque ahora sé que esa noche no volverá mas. Habrá muchas noches de lluvia, muchos otros caminitos con palmeras y casas, pero no serán como ése, tan especial para mí.
Serán otros, con su belleza particular, pero no ése, tal como lo vi.
Ni yo seré la misma persona que lo observa, pues observador y paisaje cambian.
Para eso está el tiempo. Para enseñarte que todo, todo en este mundo cambia.
La unica inmutable, quieta, serena, despierta... es la consciencia.
¿A dónde van los momentos que tenemos que vivir entre nosotros si no los vivimos? ¿ A dónde van los deseos de nuestra alma si no encuentran un camino para realizarse? Pasan a ser historias que estaban en nuestras manos y no fueron, que hubieran podido ser… si no hubiéramos pasado tanto tiempo con la atención puesta en otras cosas, que no tenían el valor que pensábamos
¿Sería mucho pedir que intentáramos que eso no vuelva a sucedernos?
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