No puedo...
Por unanimidad, el león fue nombrado Rey de la Selva. Al comienzo el digno cargo lo llenó de orgullo, pero a los pocos días se angustió.
En todos los rincones estallaban crueles batallas entre sus súbditos. Nadie podía caminar con seguridad por los senderos. Al caer el sol, los animales se encerraban temblando en sus madrigueras. Muchas especies habían dominado el secreto del fuego y mantenían brasas ardientes dispuestas a quemar la selva si fuera preciso, aunque la mayor parte de sus habitantes perecieran.
El Rey llamó al burro, su primer ministro y lloró amargamente junto a una de sus orejas.
“Mi fiel súbdito, jamás tendré fuerzas para solucionar un problema tan enorme. ¡Vamos a la destrucción!”
El burro, con gran esfuerzo, pensó. Luego dijo:
“Venerado amo, si usted no puede resolver un problema inmenso, trate por lo menos de resolver un problema más pequeño, que esté al alcance de su poder. ¿Puede ordenar la selva entera?”
“¡No!”
“Trate entonces de ordenar el espacio de bosque en que usted vive”.
“No puedo, porque hay tantas envidias en mi corte que no logro organizar un buen ejército”.
“¡Ordene su corte!”
“No puedo, hay tales disputas en mi propia familia que no tengo tiempo de pensar en otras cosas”.
“¡Entonces, oh gran león, solucione los problemas de su familia!”.
“¡No puedo porque yo mismo me debato entre las ansias de servir a mi pueblo y el deseo voraz de comérmelo!”.
Y saltó sobre su primer ministro. El burro, mientras era devorado, se atrevió a tutear al Rey:
“¡Antes de sufrir por el estado de la selva, tienes que darte cuenta que si no solucionas primero tus propios conflictos nunca podrás ayudar a tu familia ni a tu corte ni a tu pueblo ni a tu selva!”.
Si los que tienen el poder están íntimamente corruptos, es difícil que logren ellos solucionar la corrupción que embarga al mundo. Si el individuo se mejora a sí mismo, su familia progresa. Y si las familias progresan, la sociedad se ordena. Y si la sociedad se ordena, mejoran los países, desaparecen las fronteras y entonces hay paz en el mundo…
Si los que tienen el poder están íntimamente corruptos, es difícil que logren ellos solucionar la corrupción que embarga al mundo. Si el individuo se mejora a sí mismo, su familia progresa. Y si las familias progresan, la sociedad se ordena. Y si la sociedad se ordena, mejoran los países, desaparecen las fronteras y entonces hay paz en el mundo…
¡Pero atención: por tratar de mejorar al león primero que a sí mismo, el burro fue devorado!
Alejandro Jodorowsky
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