La Tierra de las taquicardias
"Un día en particular, vi dentro de sus ojitos el mar del cambio en movimiento, y miles de estrellas nuevas sonrieron para mí. Y ese día, a mi corazón, que siempre había sido un viajero, se le cayeron las alas.
Desde entonces, he estado intentando pegárselas para que pueda volar como antes por esta vida, pero no funcionó, quizás porque la razón de que tuviera alas era el viaje que tenia que hacer para encontrar a alguien así.
Y ahora que finalmente sucedió, se me dividió en dos, empezó a latir con un lado en la tierra de las taquicardias... y con el otro lado en el compás del cielo."
- Oh, entiendo- dijo Pleyd luego de haber escuchado con paciencia a Fénix- y dime, ¿lo saben?
- No lo sé, no se los dije nunca..
- ¿Sentiste miedo?
- ¿Miedo a qué?
- A cambiar alas por raíces.
Fénix sonrió.
- ¿Raíces? puede ser, pero mi corazón no podría tener raíces que no me dejaran volar, no florecería nada de mí en esta tierra. Suena mal, pero nada debería hacer que olvidemos esto, ni aún ellos. Porque si haces de otros tu sol central, su fuego solo terminaría de consumir las alas que un día dejaron de volar.
- No te preocupes del fuego, un Fénix no le teme, lo trasciende.
- Bueno, ojalá cuando ellos vuelen, yo recuerde cómo hacerlo. A veces creo que no podré sin ellos, cuando no estén.... ¿cómo volaré de nuevo?
Desde entonces, he estado intentando pegárselas para que pueda volar como antes por esta vida, pero no funcionó, quizás porque la razón de que tuviera alas era el viaje que tenia que hacer para encontrar a alguien así.
Y ahora que finalmente sucedió, se me dividió en dos, empezó a latir con un lado en la tierra de las taquicardias... y con el otro lado en el compás del cielo."
- Oh, entiendo- dijo Pleyd luego de haber escuchado con paciencia a Fénix- y dime, ¿lo saben?
- No lo sé, no se los dije nunca..
- ¿Sentiste miedo?
- ¿Miedo a qué?
- A cambiar alas por raíces.
Fénix sonrió.
- ¿Raíces? puede ser, pero mi corazón no podría tener raíces que no me dejaran volar, no florecería nada de mí en esta tierra. Suena mal, pero nada debería hacer que olvidemos esto, ni aún ellos. Porque si haces de otros tu sol central, su fuego solo terminaría de consumir las alas que un día dejaron de volar.
- No te preocupes del fuego, un Fénix no le teme, lo trasciende.
- Bueno, ojalá cuando ellos vuelen, yo recuerde cómo hacerlo. A veces creo que no podré sin ellos, cuando no estén.... ¿cómo volaré de nuevo?
Pleyd abrió sus brillantes ojos violetas, curvó sus labios en una leve sonrisa y se inclinó para susurrarle:
- ¿Pretendes que le enseñe a un Fénix cómo volar?
Fénix y Pleyd hablando de la fuerza elemental del amor de madre.

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