A que me alegre tu existencia...




¿Es tan fácil darse cuenta
cuando a uno no lo quieren?



¿Basta con mirar al otro fijamente a los ojos?
¿Alcanza con verlo moverse en el mundo?
¿Es suficiente con preguntarle o preguntarme...?

Si así fuera 
¿Por qué la gente se defrauda tan seguido si en realidad
es tan sencillo darse cuenta de cuánto les importamos o
no les importamos a los que queremos?
¿Cómo puede asombrarnos el descubrimiento de la verdad?
¿Cómo pudimos pensarnos queridos cuando 
en realidad nunca lo fuimos?

Esto es muy simple en realidad… Porque


¿De que hablamos cuando hablamos de amor?

Que bueno sería acostumbrarnos, 
en las pequeñas y en las grandes cosas, 
a poder nombrar hechos, situaciones y emociones 
directamente, sin rodeos, tal como son.

No hablo de estar enamorado cuando hablo de amor.
No hablo de sexo cuando hablo de amor.
No hablo de emociones que sólo existen en los libros.
No hablo de grandes cosas.

Hablo de una emoción capaz de ser vivida por cualquiera.
Hablo de sentimientos simples  y verdaderos.
Hablo del amor tan sólo como 
querer mucho a alguien.


Pero ¿qué dices cuando dices “te quiero”?
dices: ME IMPORTAS.
Nada más y nada menos.

Cuando  quieres a alguien, 
te das cuenta de la importancia que
tiene para ti lo que hace, lo que le gusta 
y lo que le duele a esa persona.

Te quiero significa pues, me importas
y te amo  significa me importas muchísimo.
Y tanto me importas que, cuando te amo,
a veces tu bienestar está por encima de otras cosas
que también son importantes para mi.

Esta definición no transforma al amor en una gran cosa,
pero tampoco lo reduce a una tontería...

No es verdad que te quieran mucho aquellos
a quienes no les importa demasiado tu vida.

No es verdad que te quieran mucho aquellos
a quienes no les importa lastimarte.

No es verdad que te quieran mucho 
los que casi nunca te visitan,
no te llaman por teléfono, nunca preguntan por ti, 
y cuando vas a contarles algo 
siempre están muy ocupados mirando por la ventana.
Pensar que podrías sentirte dolido no les da lo mismo
pero tampoco les quita el sueño.

Parece mentira, pero en el mundo cotidiano 
muchas personas viven mas tiempo ocupándose 
de aquellos que no les importan
que de aquellos a quienes dicen querer 
con todo su corazón.

Pasan mas tiempo tratando de agradar a gente 
que no les interesa que tratando de complacer 
a la gente que aman. Y a veces hieren más a la gente 
que aman que a ninguna otra.

Cuando alguien te quiere, 
sus acciones y no sus palabras,
dejan ver claramente cuánto le importas.

Puedo querer tanto como para llegar 
a aquello que es el amor verdadero:

A que me alegre tu sola existencia más 
allá de que estés conmigo o no.


Jorge Bucay 






.
.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Volveré hasta despertar...

Esa necesidad de siempre...

Controla tus pensamientos....