Tan contradictorias...






Así el principito, 
a pesar de la buena voluntad de su amor, 
pronto dudó de ella. 

Había tomado en serio palabras sin importancia, 
y se volvió muy desdichado.

"Debería no haberla escuchado,
-me confió un día-
no hay que escuchar nunca a las flores. 
Hay que mirarlas y olerlas. 
La mía perfumaba mi planeta, 
pero yo no sabía alegrarme con ella. 
Esa historia que me había irritado tanto, 
debería haberme enternecido..."

Me confió todavía:

"No supe entonces entender nada ! 
Debería haberla juzgado por los actos 
y no por las palabras. 
Me perfumaba y me iluminaba. 
¡Nunca debería haberme escapado! 
Debería haber adivinado su ternura 
detrás de sus pobres artimañas.

¡Las flores son tan contradictorias!
Pero yo era demasiado joven para saber amarla."



EL PRINCIPITO




.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Volveré hasta despertar...

Esa necesidad de siempre...

Controla tus pensamientos....