De cantos de sirenas, entre otras heridas...



Pleyd le levantó el rostro con un dedo, mientras ese Fénix miraba el vacío...
¡Qué espectáculo más deplorable es un fénix enojado consigo mismo!

- He hecho algo que me sorprende... es más, me parece asquerosamente horrible.

- ¿Qué es tan horrible?

- Dije que no siento lo que siento. No, de hecho hice otra cosa peor: me miento a mi misma.

- ¿importa?

- No sé. Sólo para mi supongo.

- Entonces exageras, no fue algo terrible.


- ¿No lo es? ¿no es acaso terrible que a veces uno deba mentir? Estoy en una jaula, no soy libre.

- Un fénix no deja que lo encierren en jaulas. Y mira, no es tan terrible,  diremos que lo que dijiste fue simplemente: en defensa propia. 

- No te entiendo, pensé que me darías un sermón más largo que una misa. Siempre dices que debo ser veraz y que si no puedo, me calle. Aquí nada está superado, todo renace una y otra vez pero no se muere. Nunca se muere porque esta vez es tan distinto, porque esta vez ya no puedo morirme más. Lo único que parece morir sin dejar de latir, es mi corazón. Lo único que me consuela de todo esto, es que la heridas que uno se hace en este mundo se van cubriendo con la anestesia del tiempo que va pasando. No soy un fénix, solo soy una miserable ave encerrada en una jaula.

- Yo te di lo que necesitas saber. No te juzgaría por sentir miedo jamás. Sólo siento que te proteges y es natural, has pasado tantas cosas que ya no quieres más. La última vez con tus lágrimas se formó un océano. Y por cierto, es muy bello, después de la tormenta se puso muy calmado y transparente.  Deberías venir a verlo, a mí me gusta navegar por el mar de tus recuerdos. Todos esos recuerdos siempre están cantando como sirenas, sus canciones son las historias de lo mucho que has aprendido en este viaje. Pero como son sirenas, no debes escucharlas mucho tiempo. Su canto puede hacer que retrocedas y te pierdas del presente...

- Pero el presente es muy triste...

- A veces, pero sólo a veces. Tú sabes por qué viniste y sabes lo que hay que hacer. Eso exige una lucidez y un valor muy grande, y por lo general viene acompañado de muchos obstáculos que parecen insalvables, pero que ni aun viéndose tan enormes, lo son. Sin embargo, en eso radica la belleza de todo esto: todo lo que realmente importa implica tomar riesgos. El amor y la vida suelen medir tu valor y tu integridad. Así es como creces. Todo crecimiento debe doler aunque sea un poco. es la ley.


Fénix tratando de sacarse el corazón...



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