Ésa gente






Los utimos 2 años me han pasado 
cosas tristes con algunas personas.

De hecho no es algo nuevo, no.

La vida tiene la manía de girar en redondo, 
y repetir cosas hasta que aprendas.

Y me ha repetido tanto la pelicula de lo falso, 
supogo que con la intención de que aprenda a 
dejar lo que me hace daño. A distinguirlo, sobre todo.

A lo largo de mi vida la gente que me quiere 
siempre me ha preguntado porqué soy tan 
ingenua con otra gente. 

Ahora describiré a ésa otra gente. 

Siempre me han dicho: "Eres demasiado buena gente"... 
y no era precisamente un halago, yo lo sé.

Desde que era niña pensaba, 
que uno debe aceptar a la gente TAL COMO ES.
Con virtudes, con errores...con sus hermosas imperfecciones.
Lo que no había aprendido bien hasta hace poco, 
es que uno no puede aceptar a gente, 
que no se muestra TAL COMO ES.

Asi que, en honor a lo que aprendi del dolor 
que me causó la experiencia, escribí esto... 
un poco enojada con la vida, pero más conmigo misma 
por no saber dibujar la línea donde termina el amor por otro 
y empieza el amor por uno mismo.



Qué triste y qué vacío tan grande se forma dentro de uno
cuando en la vida, tienes la mala pata o el maldito karma
de cruzarte con ESA GENTE.

Qué feo es lo que se siente cuando te das cuenta de que,
la gente que se mostraba tan encantadora cuando entra
en tu vida por primera vez,
la misma que intenta impresionarte con lo mejor de ellas,
la misma que muestra interés en las cosas que te pasan,
aquellas que te escuchan atentamente cuando hablas,
a las que parece importarles tu bienestar y tú...

Son las mismas que, con algo de tiempo,
Sólo hablan de ellas mismas pero ya no te escuchan.
Las mismas para las que tu presencia es irrelevante.
Las que intentan convertirte en parte de su público particular, 
a las que solo les importas si eres un eco de sus historias.

Las mismas que solo se acuerdan de ti 
para pedirte algo, lo que sea.
Las mismas que, si un auto te pasa por encima, 
apenas se darían cuenta.
Y cualquier cosa que te dijeron antes, 
no cuenta para nada hoy.
O peor: que después de obtenido lo que deseaban, 
no les interesa para nada lastimarte.

Y si te lastiman, qué? no se dan cuenta ya! 
su sensibilidad se esfumó! 
¡ahora tú eres el sensible!
Porque como ves, ya no existes para su mirada 
superficial, para su superficial corazón.

Mientras existan otros fines, 
otras metas a las cuales dirigirse, 
seguiran mostrándose encantadoras, 
exactamente como se mostraron contigo,
 o quizas con las estrategias más pulidas.
Asi entran en la vida de muchos, 
dejando solo tristezas... vacíos... resentimientos... 
y una larga lista de interrogantes.

¿Qué le hice a esta persona para que actuara así conmigo?
¿Por qué esta persona no puede ser honesta?
Qué habré hecho para cruzarme con alguien así?
¿En qué momento esta persona pensó que tenía derecho a jugar conmigo?
¿Por qué no me di cuenta de tanta hipocresía con esta amiga?
¿Este tipo me fingió amistad todo el tiempo, sólo para quedarse con algo mío?
¿Por qué decía quererme si cuando estuve mal, no vino a verme?
¿Por qué decía que le importaba, si no era así?


Y nadie contestará preguntas como ésa.

Aunque solo hay una respuesta muy simple para eso:
TÚ SOLO ERAS ALGO UTIL:
UNA HERRAMIENTA,
UN JUGUETE,
UN ENTRETENIMIENTO,
UNA PARADA,
UNA COSA...
que cumplió su utilidad por un tiempo.

Elige la opción que más se acomode a tu pregunta.


Porque la gente que origina todas esas preguntas,
jamás, como ya te diste cuenta, jamás se mostrará como es.

O si se muestran?
El tiempo es un profesional para mostrarte la realidad de las cosas.
Te va dando pistas. La máscara no es eterna. Se resquebraja.
Las mentiras necesitan más mentiras para taparse unas a las otras.
La indiferencia, la desconsideración,  el falso amor o la
hipocrita amistad, se escapan en los gestos, 
en las palabras, y muy especificamente:, en los actos.
En lo que se hace dandole la contra a las palabras antes dichas.
O en lo que no se hace por el otro, y que además 
no se quiere hacer porque no hay motivos nuevos... 
ni ganancias que obtener.


Y uno además se pregunta:
¿Cómo es posible que no me diera cuenta?
¿Cómo es posible, que se me ocurriera la fantástica tontería, 
de permanecer ahí porque esa gente, quizás... 
en el fondo... muy adentro... no lo sé... digo yo.. 
podría ser buena gente?


La gente no cambia, sólo disimula.
La gente no es mala gente con unos y buena con otros.
Nadie es perfecto con unos, y un imbecil con otros.
Si se es así, solo se es un actor.

La gente que es como es...
 trata a todos de igual forma, dónde esté.
El que es como es, habla y actua tal como le viene 
desde adentro y desde el principio hasta el final.

El que es como es, no necesita esconder lo que hace, 
ni lo que piensa, ni lo que siente de verdad.
Porque el que es como es, no necesita actuar 
como en el teatro para obtener lo que desea, 
lo pide y ya.
Lo pida bien, lo pida mal, es cosa suya,
pero no tiene necesidad de fingir algo que no siente ni piensa.
Habla claro y sin adornos, ni palabras  ni falsos gestos 
de amor fingido.

El que es como es, es así, así todo el mundo se oponga.
Y por eso no hay lugar a dudas con él.
Y Por eso lo aman, tal como es.

Si grita, si se enoja, todo el mundo lo sabe.
Si te abraza puedes estar seguro que es un abrazo sincero.
Si dice algo, es lo que piensa. 
Aunque lo que te diga no te guste.
Y si se equivoca contigo, si te hiere, 
aún sin intención, se disculpa.
Porque el que es como es, sabe que pedir perdón 
no rebaja, al contrario.
El que es como es sabe que la verdad puede doler, 
pero no tiene porque juzgar.
El que es como es sabe que una cosa es 
la verdad simple y clara, y otra
creerse el juez de todo el mundo.

Pero bueno...
No es culpa de uno cruzarse con gente 
que no es como es.

Es como ir por el bosque y toparse con una culebra.
O como ir por la playa y patear una malagua.
Sólo es algo que pasa.
En el mundo hay cosas lindas y otras que no lo son.
Esta gente es como esas cosas que no son 
ni lindas ni buenas, pero que abundan, 
así que te las vas a encontrar muchas veces, 
y no será por algo que hagas.

Lo que sí es culpa de uno, 
es vendarse los ojos y seguir alojando en el
corazón y en la vida... a ésa gente.

Y lo digo así, con énfasis "ésa gente"
porque no tienen clase ni don de gente.
Son menos que gente.
Son actores intentando ser gente,
y encima sin conseguirlo.
Sólo aparentando ser gente, siempre.

Aléjate. Evitalos.
Dejalos, asi los ames, asi los quieras.
Porque en realidad, ni los amas ni lo quieres, 
ni te hacen bien.

Porque...
¿Como puedes amar a alguien que no sabes ni quien es?
¿Cómo puedes querer a alguien que no quiere mostrarte cómo es?
¿Cómo puede ser tu amigo alguien que se disfraza 
para ti o para otros, o ambas cosas?
¿Cómo puedes hablar con sinceridad con gente que sabes 
que no te dirá la verdad?
¿cómo puedes pensar que esa gente pueda cambiar 
si nadie cambia, a no ser que lo parta el rayo 
de su propio karma?

Déjalos.
Deja que aprendan que no hay nada mas absurdo y
autodestructivo que esconderse de uno mismo.

Deja que llegue el día en que se topen entre ellos
y con ellos mismos.

Y cuando se den de narices con su propio espejo...
deja que les duela, aunque quieras evitarles eso,
para que aprendan a través del dolor,
a quitarse el miedo de ser ellos mismos.


Deja que los espejos del mundo les den lo que dan.
Porque solo por medio del dolor profundo,
sabrán que no se puede hacer daño a otro,
sin hacérselo a ellos mismos.


Y siempre queda la ultima pregunta:
y bien, ¿Qué es lo que tenía que aprender de esto? 
¿Qué?
¿Qué hay gente estúpida y ciega? 
¿Qué yo soy el estúpido y ciego?


No...

Aprendemos a vernos a nosotros mismos 
a través de los otros.

Y el destino es muy hábil con los encuentros...
Si debes aprender algo a través del dolor, 
te pone a ésa gente... y por si fuera poco, 
te la pone para que la quieras. 

Ésa misma gente, que sin saberlo, 
tambien el destino utiliza como herramenta, 
para ayudarte a ver más allá de las palabras, 
más allá de los gestos, más allá del miedo, 
de la mentira, del falso amor...
y poder reconocer la verdad, la claridad, 
el verdadero amor y la paz.

A través de lo QUE NO ES, se vislumbra 
LO QUE DEBERIA SER.

Y entonces uno sabe luego reconocer 
LO QUE ES.

Gracias a que pateamos mucha malaguas 
o medusas en las playas de nuestra vida,
es que aprendemos a distinguir verdad de mentira.

Aprendemos que lo falso puede brillar pero no dura.
Y que el verdadero amor se demuestra por sí mismo.


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