II Flashback
Camino por una calle de tierra, a los costados las hileras de árboles altos con ramas finitas que se pierden al final. Un canal estrecho por donde baja el agua de algun río, está a mi izquierda.
A lo lejos, al fondo del camino, está el cementerio del pueblo. Lo sé, aunque no lo diviso aún.
Me miro la ropa, tengo unas botas negras con cordones, que me llegan hasta un poco antes de la rodilla, y un vestido negro pero tiene unas rayitas grises. Debo tener no más de 12 o 13 años.
Puedo ver mis trenzas cayendome por ambos costados, son gruesas, tengo el pelo oscuro.,,, pero soy muy blanca, mis manos son muy blancas. Y mi mano izquierda sostiene un pequeño ramo de flores rojas, envueltas en papel marrón.
Voy caminando muy temprano por la mañana. Es un domingo y hace sol, pero no calienta mucho. Como si fuera otoño en ese pueblo. No hay nadie en el camino.
Mi vista se pierde en la colina a lo lejos. Voy con pena, y muy seria. Alguien me dejó, y su cuerpo está enterrado en ese cementerio. Me digo que la vida es así, y que no se para por eso, aunque para mí todo ha parado.
Tengo la idea de que ir al cementerio cada domingo por la mañana no sólo es un deber, sino además tengo que desquitarme, decirle que estoy enojada. las flores son sólo un pretexto.
De pronto vuelvo en mí, sentada en el asiento de la combi de la señora que me lleva al colegio. Cada vez que paso por esa calle con aquellos árboles a los costados, en hileras que se pierden... para recoger a una compañera que vive en una casa, de muchas iguales... me sucede esto. Y cada vez que pasa esto, llego al colegio, me siento en el pupitre de mi salón y me siento tan ajena a todo este presente.
De pronto vuelvo en mí, sentada en el asiento de la combi de la señora que me lleva al colegio. Cada vez que paso por esa calle con aquellos árboles a los costados, en hileras que se pierden... para recoger a una compañera que vive en una casa, de muchas iguales... me sucede esto. Y cada vez que pasa esto, llego al colegio, me siento en el pupitre de mi salón y me siento tan ajena a todo este presente.
Me siento triste... hasta que toca la campana.
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